En el Sector Pueblo Nuevo
y Monte Oscuro en la población de Chivacoa, estado Yaracuy se cuentan un sin
número de leyendas relacionadas con apariciones y espantos en la zona, pero la
más contada por sus habitantes es el del llanto del Zanjón.
Relata la historia, que
una joven de la comunidad tras haber quedado embarazada producto de una
violación en el cual fue maltratada y ultrajada salvajemente, decidió practicarse un aborto, para no recordar ni
revivir el terrible hecho; y de esta forma evitar el qué dirán y los repudios
de la sociedad.
Al practicarse el legrado,
arrojó la criatura que gestaba en su vientre en el zanjón San José, éste que al
parecer ya estaba formado, duró varias horas vivo llevando sol y lluvia, pero el día comenzó a
tornarse gris y un gran diluvio se desató en la población, en la quebrada que generalmente era usada
para arrojar escombros se fue llenando de agua, la corriente fue al
feto hasta perderse.
El cuerpo del infante
jamás fue encontrado. La joven madre después, luego del suceso quedó en coma,
producto del derrame que obtuvo falleciendo al tercer día. A partir de ese
momento en las noches sin lunas es escuchado el llanto de ese bebe que se
convirtió en espanto y que se llevó consigo a su mamá.
Angel Gutiérrez, morador
de la zona contó, que un día viernes después de haber salido de su jornada
laboral se dirigió a un expendio de licores muy conocido en Monte Oscuro,
cercano a un club por la Av 9, cerca de las 11 de la noche decidió retornar a
su morada…
-¡Chamo no sé si lo va a
creer o no, pero lo que yo escuche y vi esa noche fue algo espeluznante, cuando
Salí medio prendido del club y voy a mi
casa en Pueblo Nuevo, me paso algo que
desearía olvidar.!. Ví, al pasar cerca de ese zanjón una mujer vestida de
blanco bajo un gran árbol de Ceiba y que tenía un bebe entre los brazos.
-Yo, con cautela seguí
caminando agarrando fuertemente la botella de cerveza que llevaba en la mano
por si acaso era alguna treta de malandros de la zona para robarme, pero de
repente empieza un muchacho a llorar privado. Y la mujer empezó a desvanecerse
poco a poco ante mis ojos ahí quedé helado y las piernas no me daban.
Salí corriendo hasta mi
casa, no le conté nada a nadie, luego de
3 días porque juraba que me
podrían catalogar de loco. A partir de ese momento prefiero no
pasar cerca de ese zanjón y llegar a mi casa por otra calle.
Desde entonces, no solo el señor Gutiérrez ha
pasado sustos en el famoso Zanjón, son repetidos relatos similares sobre la
aparición de la joven con un bebe en brazos llorando, desde entonces, la
mayoría de los pobladores prefieren encomendarse a sus santos o simplemente no
pasar por el terrorífico lugar, donde aún se encuentra el frondoso árbol de
ceiba.
Redacción: Lcda. Zuleydy
Márquez / World Stereo


