Los tétricos gritos del Hotel Concorde en Margarita

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Conocido actualmente como Wyndham Concorde Resort Isla Margarita, es un hotel construido en la isla de Margarita, estado Nueva Esparta, en el oriente venezolano. Dicho hotel, con 500 habitaciones abrió sus puertas al público el 7 de Diciembre de 1977.

 

 Foto: Cortesía


Fue el primer hotel 5 estrellas del estado con atractivas y modernas instalaciones hoteleras que pronto lo convirtieron en el sitio de moda. Su ambiente lo convirtió en una referencia para grandes presentaciones de personalidades del mundo del espectáculo en la década de los ochenta, contribuyendo también con el arte y el deporte de Margarita, patrocinando eventos deportivos, exposiciones de pintura y escultura y muchas veces dando a los artistas nóveles la oportunidad de exponer sus obras en el hotel.

 

El 28 de noviembre de 1987 estuvo programada una boda y el sitio escogido para la recepción fue el salón Nueva Esparta, ubicado en el área de fiestas en el cuarto piso. Los invitados comenzaron a llegar a las nueve de la noche y hora y media antes se había llevado a cabo el enlace nupcial de Roxana María Fermín Sambrano y Christopher Paul Scipione en la iglesia Epifanía del Señor. Roxana María pertenecía a una conocida familia de farmaceutas de la isla de Margarita que además tenía importantes inversiones en el área inmobiliaria.

 

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Christopher era nativo de la ciudad de Stamford, ubicada en el costero estado de Connecticut, Estados Unidos. La pareja se conoció y enamoró cuando estudiaban Administración de Empresas en el Roger William College. Las familias Fermín y Scipione esperaban aquella noche a 360 invitados para celebrar por todo lo alto la boda de sus hijos.

 

Entre los asistentes estaban el ingeniero Gustavo Fermín y su esposa Lorena Catalano, hija del comerciante Giovanni Catalano y sobrina del doctor Jesús Noriega Ordaz, Secretario General del partido social cristiano COPEI. Esa pareja que había festejado su propia unión en aquellas mismas instalaciones siete meses antes, regresaba esa noche tristemente y sin saberlo, para morir. A medida que avanzaban las horas la asistencia se hacía más nutrida.

 

El continuo tintinear de copas rivalizaba con las risas y las conversaciones despreocupadas. A eso de la medianoche la novia manifestó su deseo de retirarse, pero el novio se negó. Estaba muy contagiado por la alegría del momento como para irse tan temprano. Después de las 3 el grueso de los concurrentes se fue retirando; el amplio salón se veía cada vez más vacío; solo iban quedando los más parranderos, los de mayor aguante.

 

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Adyacentes al salón Nueva Esparta existían otras tres salas de dimensiones más modestas llamadas Margarita, Coche y Cubagua; de las cuales solo funcionaba la primera pues las otras dos se usaban como depósitos para guardar muebles y alfombras procedentes de habitaciones que estaban siendo remodeladas, además del material usado para la remodelación, como cola industrial, pintura y thinner.  Dicha remodelación edujo la capacidad de funcionamiento del hotel al 70%, la intervención incluía habitaciones y áreas de uso múltiple. 


Un corto circuito en el panel ubicado detrás del Salón Cubagua causo una explosión que precedió a las llamas. Fue tal la detonación que abrió un boquete en la pared. Las llamas se propagaron rápidamente consumiendo todo lo que hallaban a su paso. El humo tóxico llegó al salón Nueva Esparta precedida de un mesonero que gritaba. Sus gritos alertaron a los presentes que de inmediato buscaron la manera de salir.

 

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A las 4:58 minutos de la madrugada del domingo 29 de noviembre llegó el aviso al cuerpo de bomberos vía telefónica de que se incendiaba el Hotel Concorde. En seguida salieron dos unidades pero cuando llegaban a las cercanías del hotel, se percataron de que salía mucho humo y que estaban frente a un incendio de grandes proporciones; así que se comunicaron con la central para que enviaran refuerzos. Un total de nueve hombres, al mando del teniente Herbert Velásquez, asumió la tarea de extinción de las llamas y rescate en condiciones muy precarias, minutos más tarde se incorporó el propio jefe de bomberos.

 

La lucha contra el fuego era desigual por contar con tan pocos efectivos, carentes de casi todo: No había mascaras antigases, tampoco unidades con escaleras mecánicas que permitieran llegar al cuarto piso, así que en combinación con el personal de seguridad del hotel, Defensa Civil, Guardia Nacional y policía del estado se llevó a cabo un operativo que evitó mayores pérdidas de vidas humanas. Se trabajó con los extinguidores y mangueras del propio hotel.

 

A las 6:30 de la mañana se hallaron 3 cuerpos cerca de una de las salidas de hotel, y más adelante 8 restantes entrelazados. Todos estaban intactos, a ninguno los tocó el fuego. Habían muerto por asfixia por la cantidad de humo sofocante. Otros más calcinados fueron encontrados en el salón y en los rincones de algunos balcones y pasillos de la cocina.

 

Los once cadáveres fueron llevados a la morgue del hospital Luis Ortega de Porlamar. A la hora de producirse el incendio aún quedaban 80 personas en el salón de fiestas, que fueron evacuadas en su mayoría gracias a la decidida y valiente acción de los empleados del hotel. Como si lo ocurrido en el hotel Concorde, no hubiese sido suficientemente doloroso, tres sucesos despreciables se sumaron a la tragedia. En las mismas horas en que se quemaba el cuarto piso de la edificación, sujetos inescrupulosos se dedicaron a saquear las habitaciones dejadas a la carrera por los huéspedes, además el hotel se negó a aportar 3 mil dólares para pagar los gastos de preparación de los cuerpos de los estadounidenses y el transporte aéreo de los mismos, alegando que no había autorización alguna por parte del departamento de contraloría para tales pagos.

 

Tras demandas enfrentadas por el Hotel, además del desprestigio del mismo causado por ese fatal accidente, han surgido con el paso del tiempo historias y experiencias relacionadas a lo paranormal. Como se si tratara de alguna escena de la película "The Shining / El Resplandor", manchas de sangres en los pasillos, gritos que parecen salir de las paredes, olor a carne quemada en altas horas de la madrugada, llantos en las escaleras, son algunas de las situaciones que reportan los vigilantes y empleados del hotel. El Hotel Concorde Margarita se vio en la necesidad de Cerrar sus puertas en el año 1994, anunciándose el el año 2008 con una nueva cara al público, como se conoce en la actualidad.

 

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Publicación: Lcdo. Jhoan Gutiérrez Terán / World Stereo

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